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Noticias relacionadas: Noticias Similares Wesselman-Pierce vivía con su marido, Vince Pierce, y sus dos hijos. “No quería perder nuestra amistad, pasara lo que pasara”, dijo Wesselman-Pierce entre lágrimas a Schulman en la película. "Muchas de las personalidades que surgieron eran sólo fragmentos de mí mismo".Al final del documental, un inquietante Pierce recordó una historia que había escuchado y, a su vez, le dio a la película (y a la expresión) su nombre. El bacalao, dijo, alguna vez fue enviado por barco en cubas desde Alaska a China, pero el pescado llegaba blando y sin sabor. Finalmente se agregaron bagres a…
