08
Dic
Jon Rahm tiene un ego que no cabe ni en todo Bilbao, claman sus críticos, los mismos que le proclaman traidor o hipócrita, pero es ese ego, precisamente, ese deseo absoluto de destacar por encima de todos lo que le ha convertido en el estandarte, la bandera, de la locura calculada de Arabia Saudí en su plan megalómano para convertirse en el imperio del deporte mundial. Y todo eso vale más, para él y para medir su importancia en la bolsa de valores del deporte mundial, en su pináculo, que el peso económico de los 500 millones de euros que…
