La Masia desnuda a las palancas | Fútbol | Deportes

Iñaki Williams pelea el balón con Héctor Fort, en el partido entre el Athletic y el Barcelona en San Mamés.Luis Tejido (EFE)

La queja siempre es la misma en el Barcelona: el dinero. En los despachos del Camp Nou continúan apuntando a la “herencia de Bartomeu”, en la dirección deportiva se quejan del “fair-play financiero de Tebas”, mientras que en el cuerpo técnico hablan de la “situación general del club”. “Somos como esos aristócratas que salen a la calle pensando que son dueños de todo y ya no tienen nada”, reflexionan. Una de las primeras decisiones que tomó Joan Laporta fue abrirle la puerta de salida a Messi. “No voy a hipotecar el club durante 50 años por nadie, ni por el mejor del mundo”, comentó el presidente el verano que el 10 se marchó, entre lágrimas, al París. Hoy el Inter de Miami vale un 74% más desde que llegó el argentino: pasó de 504 millones de dólares a 1,02 billones. El Barça, con Leo, lideraba la lista Forbes de los clubes más valiosos del mundo (4.052), mientras que hoy ocupa el tercer puesto (4.984).

Para palear el adiós de Messi, en su segundo verano, Laporta se olvidó de las “hipotecas” que iba a generar el 10 y optó por vender activos del club, bautizados como palancas, para fichar a Lewandowski, Raphinha y Koundé. Antes ya había gastado más de 60 millones en Ferran Torres. Ninguno de los cuatro apareció en San Mamés. Raphinha, en la enfermería, no termina de demostrar lo que amagaba con convertirse en la Premier. Ferran Torres, descarte de Guardiola, cambia buenas por malas. Koundé se olvidó de defender (el curso pasado recuperó 5,41 pelotas por duelo por las 4,63 de esta temporada) y Lewandowski, según explican en la Ciudad Deportiva, “perdió fuerza”.

Con ellos cuatro, sin embargo, el Barça se quedó con la Liga la temporada pasada. “Fue un milagro”, rematan en el staff. Pero Xavi no pudo aprovechar su éxito. Y volvió a ocurrir lo mismo. Como en el verano de las palancas, los jugadores que llegaron este mercado estival fueron patrocinados por la directiva y no por el cuerpo técnico. Sin Busquets ni Dembélé, el entrenador del Barça pidió con insistencia un pivote. Su terna: Zubimendi, Kimmich y Brozovic. En cambio, llegó Oriol Romeu (3,5 millones) y Vitor Roque (30 fijos, más otros 30 en variables). “Nos dijeron que era un fichaje que se tenía que hacer”, explican en el cuerpo técnico. El Barça volvió a abrir la cartera y no atendió a las necesidades ni los gustos del técnico. De lateral quería a Foyth y no a Cancelo, además de repetir que no pretendía al irregular João Félix. Ambos, representados por Mendes, colega de Laporta, recalaron en Montjuïc.

En San Mamés, no jugó Cancelo ni Vitor Roque; sí lo hizo Marc Guiu (18 años) y Héctor Fort (17). Guiu no marcó, pero Fort, que saltó al campo en lugar del lesionado Balde (puede pasar por el Quirófano), hizo un ejercicio de solvencia sorprendente, igual de seguro ante Nico Williams como ante Iñaki. Pau Curbasí (17) reemplazó con solvencia a Christensen. Ningún canterano, en cualquier caso, destacó tanto como Lamine Yamal (16) en la Catedral. “No tiene miedo. Lo demostró el primer día que subió a entrenar con nosotros. Tiene la ambición de los jugadores top”, destacan en el cuerpo técnico. Yamal fue el azulgrana que más remates intentó ante el conjunto de Valverde, tres, por dos de Lewandowski y de Guiu.

A Xavi, entonces, no le quedó más remedio que rendirse a la Masia, hoy dirigida por Alexanco. Ya no están Jordi Roura y Aureli Altimira, protagonistas en los fichajes de estos cuatro canteranos. Tampoco está García Pimienta, ayer en el filial, ahora en Las Palmas (octavo en la Liga). “Me dijeron que me despedían para poner a los suyos”, relevó Pimienta tiempo después. “Pienso que hay un futuro muy bueno. No en cuanto a mí como entrenador, sino un proyecto de generación muy buena en el club. Por eso damos la oportunidad a estos chicos: Cubarsí tiene mucho futuro y presente, Fort, Guiu, Yamal y más futbolistas que van a entrar”, dijo Xavi en San Mamés. El técnico deja su futuro condicionado a los títulos. Roura, Altimira y Pimienta ya no lideran el fútbol base. Su legado, sin embargo, desnuda a las palancas de Laporta.

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